No hablo claro... igual no deseo ser comprendida. Vivo en un
mundo a dos segundos en otra dirección... en otra dimensión. Construyo un barco
de palabras... mi propia biblioteca de Alejandría... con la que escapar de esta
tierra o inmolarme al final de los tiempos. Rompo el silencio porque hay
demasiadas historias que contar... vengo de un lugar donde ser normal es un
riesgo para mi propia existencia... pero siempre he tenido mucha suerte... paso
desapercibida siento, a fin de cuentas, el reflejo torcido de la mejor creación
de un sombrerero loco.