Al caer la noche mis sentidos se agudizan delatandome tu pulso la agitación que te consume. Entrecortadas tus palabras en el afán de respirar... me acerco... y con ese acto tu piel se humedece, dejandome paladearte aún a esta distancia... ¿quieres que me aleje?
No mueves ni uno de tus musculos, dejandole a mi mente decidir la ambiguedad: si es que me esperas con ansia o el temor de verme te impide escapar.
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