-¿sigues dudando?
-no
-¿entonces?
Y cómo explicarte que has curado una herida que creí que me acompañaría toda la vida. Esta vez no hay una caída al vacío. Yo también soy ahora un farolillo en esta mágica noche. Esta vez no me dejaré llevar por el viento... crearé mi propio huracán, para que puedas refugiarte en el corazón de la tormenta cuando desees descansar...
-Deseo todos estos instantes... y no tengo más que ofrecerte que yo misma.
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