miércoles, 27 de abril de 2016

El corazón contra el cerebro




Hubo una época en la que era todo corazón... ¿para qué contener aquello que crece en tu pecho? Y luego llegó todo lo demás.
Un mundo donde los que están cerca de ti parecen estar continuamente quemándose en las llamas del infierno... y los gritos aleatorios son un sonido más de la casa que se asienta. Donde tu hermano tiene accidentes potencialmente mortales todos los años. Donde  la lista de cosas a hacer cada día sólo crece. Un mundo donde los amigos sólo se quedan un instante y siempre están demasiado lejos para prestarte su ayuda. Donde tener relaciones sociales hace que pierdas tus escasas horas de sueño, y no relacionarte te deja un poco más aislada de lo que ya estás.  Un mundo donde enamorarte, muchas veces significa hacer de pardilla: poner tus mejores ilusiones y ser rechazada una y otra vez... Un mundo hostil que da miedo. Un mundo en el que cuando cruzo la calle me apetece quedarme en medio... en el que querría hacer desaparecer a todas esas personas que me hacen daño... y son las que luego vienen a curar las heridas que me ocasionan otras. Un mundo caótico en el que me desespero y todo mi ser se convierte en un alarido desgarrador que quiere partirme, desintegrarme... que desea dejar de sentir todo lo que siento.
Y ese es el momento en el que el cerebro llega al rescate. Porque estar sola hace que duerma plácidamente mis pesadillas noche tras noche, y al despertar no tengo que dar cuenta de mis faltas a nadie. Porque tengo la oportunidad de aprender todas las profesiones del mundo... o al menos realizar las prácticas sobre la marcha con el aliciente de "provisional por 10 años". Desconecta la parte emocional. Desconecta la parte física. El ruido se aplaca. Me contento con un "vivos" sin que el "por los pelos" me robe un latido. En estos momentos no puedo decir que nada me apasione. No siento ni padezco... y echo de menos las mariposas y no poder evitar sonreír.
Y ese es el momento en el que me dejo llevar, y vuelvo a enamorarme, y vuelvo a escribir. El mundo se llena de colores y sabores. Levantarte cada día es una aventura. Te superas. Caes y te levantas .Y poco a poco un zumbido comienza a llamarte la atención. Se le suman los tambores. Ruido. Caos. Vuelven los gritos...no, nunca se fueron pero habías dejado de escucharlo. Echas cuentas... te duele el alma. Cada vez te es más difícil confiar. Quieres q regrese el cerebro: "pardilla", "inocente". Me siento tonta en este carrusel donde no sé elegir entre el cerebro y el corazón, pero continuamente pido auxilio.
Lleno mi vida. Más trabajo. Algo que me impida pensar. Algo que me impida sentir.


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