No es el tiempo, son las ganas
de tirar de la madeja con la que tejiste la tela
trampa de aire y recuerdos
Estoy cansada
de tantas cosas que nada tienen que ver entre tu y yo
llevo de batalla en batalla más de un año ya
me he planteado la necesidad de tantas cosas...
que al final no son necesarias
y me duele el pecho
igual porque ya no está acostumbrado a este latir
igual porque ya no puedo aguantarlo
Las azules aguas siguen golpeando la orilla
-¿Y si alguien te ofreciera todo?
Esa pregunta ya he respondido
-¿Y si ese alguien fuera yo?
miércoles, 22 de junio de 2016
Conversaciones en el bosque: conversación furtiva
En la penunbra del ocaso se acentuan mis sentidos, y escucho entre las aguas dos voces conocidas. Me aproximo con cuidado pisando entre rocas y musgo, evitando las secas ramas y hojas que echarían a perder una grata sorpresa.
-Parece sexo a cambio de trabajo
-Yo no lo veo así. No es un intercambio. Me atraen las personas que me protegen, las personas que me ayudan en mis metas, las que me miman. No significa que todas las personas que cumplan estos requisitos me atraigan de la misma manera, pero si alguien no te ayuda, no pasa tiempo contigo, no te incluye en sus planes, no se incluye en los tuyos... simplemente por cruzarse en tu camino... no, no me atrae. Puedo decir si es o no simpático... o más o menos guapo/a... pero es como un pájaro... está bien... pero no hace que salte la chispa.
-Eres una enferma
-Puede, o puede que los enfermos sean los demás, que quieren tirarse a personas desconocidas que se cruzan por la calle, o a actores famosos a los que nunca han visto en persona.
-¿Y no te trae problemas?
-Muchos
-...
-Todos tenemos que aceptarnos tal cual somos. No le des más vueltas.
-Sigo pensando que estás enferma
-Y yo sigo sin querer discutir.
Me alejo sigiloso sin terminar de comprender qué he escuchado, pero seguro de que no estoy invitado a unirme.
-Parece sexo a cambio de trabajo
-Yo no lo veo así. No es un intercambio. Me atraen las personas que me protegen, las personas que me ayudan en mis metas, las que me miman. No significa que todas las personas que cumplan estos requisitos me atraigan de la misma manera, pero si alguien no te ayuda, no pasa tiempo contigo, no te incluye en sus planes, no se incluye en los tuyos... simplemente por cruzarse en tu camino... no, no me atrae. Puedo decir si es o no simpático... o más o menos guapo/a... pero es como un pájaro... está bien... pero no hace que salte la chispa.
-Eres una enferma
-Puede, o puede que los enfermos sean los demás, que quieren tirarse a personas desconocidas que se cruzan por la calle, o a actores famosos a los que nunca han visto en persona.
-¿Y no te trae problemas?
-Muchos
-...
-Todos tenemos que aceptarnos tal cual somos. No le des más vueltas.
-Sigo pensando que estás enferma
-Y yo sigo sin querer discutir.
Me alejo sigiloso sin terminar de comprender qué he escuchado, pero seguro de que no estoy invitado a unirme.
miércoles, 15 de junio de 2016
martes, 14 de junio de 2016
Conversaciones en el bosque: la pérdida al amanecer
Comenzó un día gris. El sol se negó a levantarse del todo y
los insectos desaparecieron. La tierra gorgoteaba aquí y allí evidenciando que
la cálida noche no había sido más que el preludio de la indigestión de una la
malsana mañana. Amanecí sola. Los árboles sumidos en un mutismo aletargado
ofrecían más escollos que cobijo en mi taciturno deambular. Siempre pienso en
estos días, que va a ser el último de estos días... y que a partir de un
instante todo serán primaveras... y siempre fallo ¿Por qué sigo aquí? ¿Por qué
me aferro a una promesa de un puede que termina en un casi? ¿Por qué la gente
no desaparece en los días de lluvia fina cuando las zarzamoras te tientan para
probar sus rúbeos frutos? Puede que todo esté en mi mente, y realmente nunca
hubiesen estado aquí... y en estos días en los que mi mundo me obliga a parar,
estiro la mano para atrapar sólo aire.
Una de mis voces me embrujó una vez «que la buena suerte te
persiga»... y no puedo menos que preguntarme si esto es un mal necesario para
que esa suerte siga actuando.
domingo, 5 de junio de 2016
Jyu Oh Sei
Esta es una canción que acompañó mis días de carrera. Aún la escucho mientras voy y vengo de la universidad a casa... y las verdades siguen siendo ciertas después de tanto tiempo....
En el 2007 escribí:
Deseo flores... y viento... y
agua... deseo toda la vida que bulle a mi alrededor... deseo a una
mariposa que se niega a parar... quiero mis alas. Deseo esa sensacion
que no puedo retener... deseo magia. Hace mucho tiempo me gustaba la
noche... porque al igual del resto de los mortales dejaba que mi yo
saliera en esa hora en la que las cosas que me han enseñado no se
tienen en pie. Ahora deseo los dias... deseo llenar cada minuto con la
ambrosia de la vida. Deseo traer mis sueños a este lado. Deseo... deseo
que esa música me haga girar y olvidarme del tiempo, y que a la vez, me
detenga en un instante en el que todo sea claro.
Después de tantos años sigo deseando... los amaneceres donde mis manos se enreden con las tuyas y aunque las palabras no sean necesarias, consiga entregarte aquellas que anhela tu alma.
En el 2007 escribí:
Deseo...
Después de tantos años sigo deseando... los amaneceres donde mis manos se enreden con las tuyas y aunque las palabras no sean necesarias, consiga entregarte aquellas que anhela tu alma.
Regreso
He vuelto al bosque. Paladeo sus familiares olores segura de
que es "mi lugar". Nada más entrar siento el suelo de hojarasca
arropando mis pies. El sol es un mero invitado, que se filtra entre las ramas,
tejiendo improvisadas cortinas que acentúan la belleza de esta irrepetible
tierra. Encuentro mi lecho junto al lago. Está caliente. La vida que tanto he
amado sigue fluyendo libre. Las marcas de Ursus cincelan los árboles que lloran
brillantes gotas de sabia. Al caer la noche el lobo reclama a la luna. Me
siento muy dichosa. Mi mundo sigue aquí para abrazarme. La colmena que había
enmudecido en el mar vuelve a agitarse para encontrar las esquirlas de estrellas que quedaron atrás. Es normal que me duela la
cabeza en estos días. La tristeza es serena, y al sacudírmela, el resto de
sensaciones se tornan demasiado intensas. El aire me recuerda la razón de mi
partida "Felicidad". Es hora de que mi cónclave decida en qué
términos puedo darle ese nombre a este paraje.
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